«NENAZA HIJA DE PUTA»
Éstas serían las palabras más suaves que recibía Alan Montoliu por parte de sus compañeros de clase. Bien, compañeros no es la palabra. Energúmenos, más bien. Si ya has visto la obra sabrás perfectamente de lo que estoy hablando.
Pero no estamos aquí para contarte lo que ya sabes. Estamos aquí para decirte por qué ALAN no es un musical cualquiera.
¿CÓMO TE CONTAMOS UNA HISTORIA QUE SOLO PUEDE VIVIRSE?
Lo hemos intentado todo: vídeos, entrevistas, páginas web, reels en Instagram, testimonios de personas que han salido de la sala con el corazón en la mano… Pero nada supera la experiencia del directo.
Y, sin embargo, nuestro espectáculo tampoco supera la historia real. No podemos mejorar la realidad, sólo podemos mostrarla. Y eso hacemos: te ponemos en la piel de Alan. Y después en la de su madre. Y en la del profesor, la de los compañeros, la de Mia…
Y eso, amigo mío, no te dejará indiferente.
SABRÁS COMO ENTRAS, PERO NO COMO SALES
Cuando compras la entrada para ver ALAN, sabes el día y la hora, tienes tu butaca asignada y te sientas esperando lo que sea que hayas imaginado. Pero lo que no sabemos —ni tú, ni nosotros— es cómo vas a salir del teatro.
Quizá impactado, quizá emocionado, quizá con ganas de decirle a alguien algo que nunca le habías dicho. Quizás necesitas un rato para digerirlo. Quizás marchas con una reflexión que te perseguirá días. Quizás reirás en algún momento. Quizás se te haga un nudo en la garganta. Lo que es seguro es tras vivir esta historia no saldrás igual que entraste.
PREMIOS, RECONOCIMIENTOS Y OTRAS FORMALIDADES
(que no importan si no vienes a vernos)
Sí, ALAN ha ganado muchos premios.
Sí, nos han reconocido con el Premi Talent por su impacto en el público joven.
Sí, ha sido la obra más elegida por los centros educativos.
Sí, hemos estado en Madrid, Valencia, Miami y otras muchas ciudades.
Pero ¿sabes qué? Esto no tiene ninguna importancia si no lo ius por ti mismo. Los premios no te harán oír nada. La experiencia del directo, sí.
NO ES UN DRAMA. O QUIZÁ SÍ. O QUIZÁ NO.
ALAN no es un musical triste. Es un espectáculo sobre la vida. Sobre lo que somos, lo que queremos ser y lo que, en ocasiones, nos impiden ser.
Y no te preocupes, no vas a salir del teatro con ganas de saltar por la ventana. De hecho, existe humor. Hay momentos para reír. Hay luz. Porque la historia de Alan no es sólo el final, es todo el camino que recorrió.
Pero para descubrirlo, debes venir al teatro. No le hacen por la tele, no lo encontrarás en YouTube. La única forma de vivirlo es en directo. Así que compra la entrada, ven y decide por ti mismo. Aquí te esperamos.🎭




















