Presentar un coche es fácil.
Lo tapas con una lona.
Pones unas luces.
Alguien enumera las prestaciones.
Retiras la lona.
Aplausos.
Fotografías.
Y el lunes casi nadie recuerda lo que ocurrió.
EBRO no quería presentar así su nuevo S900.
Quería que la gente no solo lo viera.
Quería que lo entendiera.
Y, sobre todo, que lo recordara.
Eso fue lo que nos pidió.
Lo que no necesitaban era un concierto.
Y esa diferencia lo cambió todo.

El reto no era enseñar un coche
El EBRO S900 era el modelo más potente de la gama.
Un vehículo con presencia, tecnología y una ambición clara de posicionamiento.
Pero tener un buen producto no garantiza una buena presentación.
Puedes poner un coche espectacular en medio de una sala y conseguir que todo lo que ocurra alrededor resulte completamente olvidable.
De hecho, pasa bastante.
La marca disponía de veinte minutos.
Veinte minutos para presentar el vehículo, explicar su personalidad y conseguir que el público entendiera qué lo hacía diferente.
Sin una conferencia eterna.
Sin una sucesión de datos proyectados en una pantalla.
Sin colocar una actuación musical al final para animar un poco el ambiente.
El encargo parecía sencillo:
Crear una presentación elegante, directa y potente.
La dificultad estaba en conseguirlo sin que pareciera una presentación de producto más.
Contratar músicos no convierte un evento en un espectáculo
Podíamos haber escogido varias canciones.
Contratado unas buenas voces.
Preparado un vestuario bonito.
Y esperar que la calidad de los artistas hiciera el resto.
Habría sonado bien.
Pero probablemente no habría contado nada.
Porque una suma de canciones no es un espectáculo.
Igual que una suma de discursos, vídeos, luces y artistas tampoco convierte automáticamente un evento corporativo en una experiencia.
Para que un evento tenga sentido, todas sus piezas deben responder a una misma idea.
Una idea nacida del producto.
No de un catálogo de canciones.
No de lo que está de moda.
No de lo que funcionó en el evento de otra marca.
Del producto.

La idea que no te vamos a contar
Antes de pensar en la música, estudiamos el EBRO S900.
Su personalidad.
Lo que quería representar dentro de la gama.
La forma en que la marca quería presentarlo.
Y aquello que el público debía llevarse a casa.
En algún punto de ese proceso apareció la idea que organizó todo el espectáculo.
Una característica del vehículo nos dio la llave.
A partir de ahí, las piezas empezaron a encajar.
No vamos a contarte cuál fue esa asociación.
No porque sea un secreto de Estado.
Sino porque ese es precisamente nuestro trabajo.
Encontrar una idea que parece evidente después de escucharla, pero que antes no estaba.
Una idea capaz de convertir un coche, una marca o un aniversario empresarial en algo que pueda ocurrir sobre un escenario.
Lo importante no es que tú puedas repetir lo que hicimos con EBRO.
Lo importante es que sepas que no podríamos repetirlo mañana con otra empresa.
Porque dejaría de tener sentido.
Lo que ocurrió durante aquellos veinte minutos
El público vio un espectáculo musical creado exclusivamente para presentar el EBRO S900.
No era un concierto colocado antes de descubrir el coche.
No era un bloque de entretenimiento añadido al programa.
Era la presentación.
El producto estaba presente en el relato, en la energía y en la identidad de lo que sucedía sobre el escenario.
Todo avanzaba con una intención clara.
Nada parecía colocado allí para rellenar minutos.
La música ayudaba a explicar.
La puesta en escena reforzaba el carácter del lanzamiento.
Y el ritmo permitía que la presentación fuera ágil sin convertirla en una carrera.
El público no recibió una lista de atributos.
Vivió una experiencia que los contenía.
No necesitaba memorizar una ficha técnica para entender qué clase de vehículo tenía delante.
Lo había sentido.

Dirección creativa para presentaciones de producto
Esta es la diferencia entre contratar actuaciones y contar con una dirección creativa.
Las actuaciones son piezas.
La dirección creativa decide qué historia deben construir juntas.
No se trata de añadir música a un evento.
Se trata de entender qué quieres comunicar y convertirlo en algo que el público pueda vivir.
En WeColorMusic creamos conceptos y espectáculos a medida para presentaciones de producto, convenciones, galas y eventos corporativos.
Partimos de la marca, del objetivo y de las personas que estarán en la sala.
Después construimos una propuesta que solo pueda pertenecer a ese evento.
Podemos trabajar desde la primera idea o integrarnos con la agencia, el equipo de comunicación y los proveedores que ya forman parte del proyecto.
No necesitamos sustituir lo que ya tienes.
Necesitamos conseguir que todo hable el mismo idioma.
Puedes conocer nuestro servicio de dirección creativa y espectáculos para eventos.
El resultado: el coche dejó de ser un objeto expuesto
Durante veinte minutos, el EBRO S900 no estuvo simplemente aparcado bajo unos focos.
Tuvo una historia.
La presentación fue joven, elegante, potente y directa.
Pero el resultado más importante no estaba en el escenario.
Estaba en la cabeza de quienes miraban.
El público no solo vio el coche.
Lo entendió.
Y lo sintió.
Eso es lo que puede conseguir un espectáculo creado desde el producto y no pegado a él en el último momento.
Un coche se puede enseñar con una lona.
Una marca necesita algo más.
Tu empresa no necesita la idea de EBRO
La idea que creamos para el S900 no serviría para presentar otro vehículo.
Mucho menos para celebrar el aniversario de una empresa, explicar un cambio interno o lanzar un producto tecnológico.
Y eso es una buena noticia.
Porque tu evento tampoco necesita una idea reciclada.
Necesita encontrar la suya.
La que haga que alguien salga de la sala pensando:
«Esto solo podía hacerlo esta marca».
Esa idea no está en nuestro catálogo.
Tampoco está en este artículo.
Todavía no existe.
Si quieres que la creemos contigo, cuéntanos qué estás preparando.


